¿Qué es la crianza natural?

Desarrollo

08/06/2017


familia feliz

 

Existen muchas teorías y modelos de crianza, y como padres estamos siempre alerta para encontrar la que mejor se adapte a nuestras ideas y valores y nos aporte soluciones a los diferentes desafíos en los que nos encontramos.  Entre todos estos modelos de crianza,  está la llamada crianza natural.

La crianza natural ofrece una visión alternativa de la crianza más extendida hoy en día. A primera vista, nos puede parecer algo muy moderno y alejado de la tradición, pero tal vez no lo esté tanto como creamos.

El término y la idea proceden del término attachment parenting de los ingleses (por eso también se conoce como “crianza con apego”). Parte de la idea de que el niño y sobre todo su madre (pero también su padre y otras personas muy cercanas, como un hermano o un abuelo) componen una unidad, y por ello las relaciones de empatía entre ellos son la base principal sobre la que se desarrolla el modelo de educación que recibe el niño.

Con la empatía como base, la confianza y la comunicación serían los pilares fundamentales sobre los que se sostiene el proceso de crianza. Así se pretende crear entre padres e hijos vínculos que les den sensación de seguridad, confianza y cariño, y más a largo plazo los instrumentos para desarrollar el pensamiento positivo, la autonomía y el respeto como piezas fundamentales en su formación como personas.

 

crianza natural

¿Qué es la crianza natural?

  • Es respeto y contacto. Respeto hacia los deseos del niño, procurando “hacer las cosas a su manera”, en lugar de imponerle una forma de comportarse preconcebida. Contacto con el niño, tanto físico como emocional, expresado en una amplia gama de caricias y palabras de apoyo, motivación y refuerzo.

  • En las primeras etapas del niño, la crianza natural se reconoce en apostar por el parto natural, la lactancia materna a demanda, el sueño sin horarios preestablecidos, el colecho y tenerlo en brazos el tiempo que el bebé desee. Los cambios vendrán de forma natural y en los plazos que el propio niño va marcando con su desarrollo.

  • Es educación instintiva. Los padres buscan a base de proximidad construir la empatía, confianza y comunicación necesarias para que el niño tenga las herramientas necesarias para “criarse solo”, por así decir. Por poner un ejemplo sería como poner unos ingredientes a cocer y vigilar la cazuela; aunque tú vigiles todo el rato, la sopa se hace sola.

  • El equilibrio es la clave. Hay que encontrar una forma de satisfacer las necesidades de los hijos y de los padres, algo nada fácil. Darse cuenta de que somos un equipo. Implica, de forma recíproca, hacer sacrificios, poner límites, ser disciplinados, expresarse libremente, desarrollarnos en sociedad y todo lo que irá viniendo…

 

¿Qué no es la crianza natural?

  • La crianza natural no es un nuevo estilo de crianza a lo hippie. Seguir el instinto y guiarse por las experiencias personales es la forma más tradicional y antigua de educar a los hijos. Por ello la crianza natural cuestiona y relativiza los manuales, los métodos estrictos y los “consejos de los expertos” más o menos cualificados.

  • Se acusa con frecuencia a la crianza natural de generar niños malcriados, autocomplacientes, chantajistas, frágiles, dependientes… Al contrario, se está comprobando que fomenta personalidades independientes, asertivas, tolerantes, autónomas y seguras de sí mismas. No consiste en ser padres permisivos, sino en adaptar la educación al niño, y no a la inversa.

  • La crianza natural no implica esfuerzos sobrehumanos, madres esclavizadas ni rigidez. A la madre no le supone una carga, aunque requiere, eso sí, de grandes dosis de paciencia. Sí que se ve muy facilitada, por supuesto, si la pareja comparte de forma activa la crianza de los hijos, y si adoptamos una actitud flexible y adaptable ante las muchas “pruebas” que se nos presentan.

 

La crianza natural se ha demonizado con frecuencia como propia de padres “blandos”, indulgentes y poco comprometidos con sus hijos. Sin embargo, como vemos, es un paradigma que no está tan alejado de la tradición como de un modelo “industrial”, más estricto y disciplinado, propio del último siglo.  En todo caso, no deja de ser un modelo, así que podemos seleccionar y aplicar las ideas que mejor nos convengan para educar a nuestros hijos a nuestra forma.

 

 

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