Los cuatro grandes modelos de crianza

Psicología

17/05/2017


madre e hija mirandose

¿Qué tipo de madre/padre eres?

¿Eres autoritaria, indiferente, permisiva o democrática? Descubre los pros y los contras de cada estilo de crianza y en qué punto te encuentras.

Con la llegada de internet y la era de la información, cada vez menos padres se basan en el puro instinto para criar a sus hijos y buscan modelos y referencias para guiarse. Es fácil perderse en este vasto mundo, que por otra parte debe tomarse como una guía de ideas útiles, no como si fueran escrituras sagradas. Descubre con nosotros los cuatro modelos básicos de crianza. Tal vez puedan servirte para situarte, reflexionar acerca de cómo educas a tus hijos y descubrir otras posibilidades.

La psicóloga Diana Baumrind propuso varios estilos que giraban en torno a dos ejes. Por un lado, ¿cómo de estrictos o de permisivos son los padres? Por otro, ¿son muy atentos y receptivos con sus hijos, o poco? A partir de esa propuesta aparecen los cuatro grandes modelos de crianza, que repasamos a continuación: autoritario, sobreprotector, indiferente y democrático.

 

Estilo autoritario

estilo autoritario crianza

 

 

 

 

 

 

Son padres exigentes para quienes la parte emocional de la crianza es secundaria y la obediencia es un valor clave. Usan el afecto o la culpa como herramientas educativas. Algunos (directivos) tienden a inmiscuirse en la vida de sus hijos.

  • Frase favorita:Porque lo digo yo, y punto.”
  • Pros: Los niños suelen desempeñarse bien en la escuela, ser obedientes y poco problemáticos.
  • Contras: Por otra parte, suelen tener poca autoestima y dificultades para las relaciones sociales.

 

Estilo sobreprotector

estilo sobreprotector crianza

 

 

 

 

 

 

Suelen ser padres poco tradicionales, indulgentes y condescendientes. Brindan muchos cuidados y pocos límites a sus hijos, y un apoyo total, llegando a tolerar o justificar cualquier comportamiento. Tienden a evitar confrontaciones con ellos, y apoyarse poco o nada en la disciplina.

  • Frase favorita: “Lo que tú quieras, mi amor.”
  • Pros: Son niños con alta autoestima y buenas dotes de socialización.
  • Contras: El rendimiento escolar suele verse afectado y tienden más a “meterse en problemas”.

 

Estilo indiferente

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Los padres llamados negligentes optan, voluntariamente o no, por una desatención no demasiado sana en los planos afectivo y directivo. Confían mucho en la auto-educación y en la “escuela de la vida”.

  • Frase favorita: “Déjalo que haga lo que quiera.”
  • Pros: Pocos. Si el niño tiene un carácter muy marcado puede resultar en una persona muy independiente, de esas que “se hacen a sí mismas”.
  • Contras: Rendimiento escolar mediocre o malo, carencias emocionales y cognitivas, pocas capacidades sociales, relaciones de dependencia o pocas relaciones.

 

Estilo democrático

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Supone altos niveles de exigencia a los hijos, combinados con una presencia afectiva fuerte. El afecto es importante, pero también las reglas. Establecen jerarquías pero son dialogantes y razonan con sus hijos, elementos siempre presentes y activos en la crianza.

  • Frase favorita: “¿Ves por qué hay que seguir las reglas, hijo?”
  • Pros: Niños con buen rendimiento escolar y una adecuada autoestima, independientes, muy competentes social e instrumentalmente, suelen presentar pocos problemas de conducta.
  • Contras: Pocos, aparte de que ¡es muy difícil hacerlo todo tan bien!

 

Los expertos se inclinan por el modelo democrático como el mejor, pero también es el más difícil; el equilibrio en una crianza que conjugue una educación estricta con una alta dosis de receptividad a los hijos no es fácil de conseguir. Es fácil caer en la inacción, dejarse llevar y optar por un estilo indiferente, en el que los hijos “se crían solos”, aunque esta opción es poco aconsejable.

No obstante, está claro que nadie está “al 100%” en un modelo, todos oscilamos entre uno y otro extremo, como barcos en la tempestad, intentando no perder el rumbo. Por suerte, los niños también tienen su propia personalidad, para bien o para mal, y su forma de ser no depende totalmente de nosotros…

¡Afortunadamente para ellos! :)

 

 

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