Enseña a tu hijo a resolver conflictos

Desarrollo

14/10/2016


Niña se enfrenta a conflictos

 

Nadie se libra de vivir situaciones conflictivas. Estas se dan en todos los ámbitos y edades y tarde o temprano nuestros hijos van a tener que enfrentarse a ellas. Los conflictos pueden suponer desde un malentendido con un compañero o profesor en clase, una diferencia de opiniones con sus amigos o incluso algún problema que tengan con ellos mismos, ya que existen los llamados ‘conflictos internos’ que muchas veces crean dudas personales que hay que saber atajar.

Enseñar a nuestros hijos a resolver conflictos no es una tarea fácil, ya que en muchas ocasiones ni nosotros mismos, los padres, estamos preparados para hacerlo. Como mejor aprenderá nuestro hijo a resolverlos es siguiendo nuestro ejemplo y nuestros consejos sobre cómo poner algo de objetividad al asunto para poder resolverlo más eficazmente.

 

Buscar la razón del conflicto

En primer lugar, debemos buscar la raíz del conflicto. Conocer el por qué estamos en una determinada situación y comprender qué nos ha llevado hasta ella. Sabiendo el origen del conflicto ya tenemos mucho ganado para su solución, ya que podemos prevenirlo o actuar de una forma diferente la próxima vez. A veces la razón del conflicto puede deberse a un simple malentendido y reaccionar para solucionarlo a tiempo puede evitar que el conflicto vaya a más.

Ejemplo práctico: Un amigo de nuestro hijo deja de contar con él porque un día bajó a jugar y no le avisó. Este típico conflicto puede solucionarse con una simple disculpa a tiempo y no dejar que se pierda esa amistad. Como padres, debemos dar soporte y consejo a nuestro hijo sobre qué pasos seguir si quiere que la situación se resuelva.

 

Enfrentarse al conflicto

Hemos de enseñar a nuestros hijos que no sirve de nada huir de un determinado problema, ya que éste seguirá ahí y, aunque muchas veces puedan obviarlo a corto plazo, es muy probable que otro conflicto igual o similar se repita a largo plazo, momento en el que tampoco van a saber arreglarlo. La única forma es enfrentarse a él, no solo para poner remedio al actual conflicto, sino también para ir aprendiendo y obteniendo herramientas de vida para solucionar los futuros conflictos que se presentarán en sus vidas.

Ejemplo práctico: En el caso de una pelea con un compañero o profesor de clase, nuestro hijo y la otra parte deberán buscar lo que originó el malentendido (por ejemplo, que le habló de malas maneras en caso del amigo o le puso en ridículo delante de compañeros en el caso del profesor) y hablarlo tras ello, viendo lo que ha hecho mal cada parte y lo que les ha llevado a esa situación. Solo de esta manera podrán comenzar a construir una solución, viendo además en lo que puede mejorar cada parte.

 

Manos pintadas conflicto emocional

No podemos evitar los conflictos

También es bueno hacer que nuestros hijos entiendan que los conflictos no se pueden evitar, que forman parte de la vida diaria y del proceso de madurez de cada persona. Lo importante no es evitar el conflicto, ya que muchas veces no será posible, sino saber gestionarlo para encontrar una solución.

En este proceso también aprenderemos que, en algunas ocasiones, una parte pone más que la otra para solucionar el conflicto, o cederá más que la otra para llegar a un acuerdo o solución. Aquí es donde entra de nuevo la madurez que irán adquiriendo los niños durante su crecimiento emocional. Si quieren avanzar, muchas veces tendrán que ser poco o nada egoístas para solucionar sus problemas.

 

Conflictos internos, un trabajo personal

No estar contento con las notas, no sentirse bien físicamente, estar insatisfecho con el círculo de amigos que tiene…serán algunos de los conflictos internos que irán apareciendo en la vida de nuestros hijos mientras crecen y se relacionan. En estos casos también debemos buscar el origen del problema y enfrentarnos a él para atajarlo, pero en este caso la solución estará en ellos mismos y en plantearse qué es lo que deben hacer para que el conflicto personal desaparezca, y no en los demás.

Ejemplo práctico: ¿Qué no están contentos con sus notas? Pues pueden intentar cambiar su técnica de estudio o dedicarle más tiempo, además de buscar ayuda externa si lo necesita. ¿Qué nuestro hijo no se siente bien físicamente? Deberá cuidar su alimentación y plantearse cuál es su deporte favorito para comenzar a sentirse mejor…y así sucesivamente con los conflictos que vayan apareciendo.


Trasladar nuestra experiencia de vida a los hijos

Ayudar a nuestros hijos en la gestión de los conflictos no es fácil, pero tampoco imposible. Como adultos debemos guiarles, ofrecerles nuestro apoyo y trasladarles nuestra experiencia de vida y lo que hemos aprendido resolviendo nuestros conflictos para llegar a la mejor solución posible.

Desde Supertics seguimos la máxima de ¡No preocuparse, sino ocuparse! ;)

 

 

Comentarios

Nombre
Andrea

No podrías estar más de acuerdo. Yo siempre les digo a mis hijos que no estaré toda la vida para solucionarles los problemas. Así que, si quieren resolver algún conflicto que intenten primero solucionarlo ellos.

No siempre se puede, son niños... pero en casa lo intentamos.

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